Ejemplo de mensaje subliminal

Los mensajes subliminales más locos

Para quien tenga dudas, sí existen los mensajes subliminales en el marketing y, no, no tienen por qué ser algo negativo como su nombre indica. De hecho, es muy probable que te hayas encontrado con algún tipo de mensaje subliminal en la televisión, en Internet o en las revistas. ¿Sabes cómo detectarlos? Normalmente no te darás cuenta, pero la publicidad subliminal tiene un propósito y comunica lo que quiere.
El marketing con mensajes subliminales pretende incentivar la compra del producto a través de efectos sutiles que normalmente no son visibles a simple vista.  No sólo se utilizan las imágenes para meterse en la cabeza; también se emplean sonidos y otras técnicas para ayudar a que el mensaje cale en el subconsciente.
Muchos de los mensajes subliminales que se han encontrado hasta ahora suelen estar relacionados con el sexo o la religión de alguna manera, y aunque no son fáciles de detectar cuando lo son, causan mucha controversia.
Uno de los ejemplos clásicos en el marketing con mensaje subliminal es Disney. Y es que muchos expertos sugieren que muchas de sus películas contienen mensajes subliminales que incitan al sexo. Por ejemplo, Aladino, en la película original hay una escena en la que el protagonista dice: “Los buenos adolescentes se quitan la ropa”. Aunque cuando esto salió a la luz, Disney se desentendió diciendo que sólo era una mala locución por parte del actor de doblaje. Sin embargo, la frase ha quedado grabada en la mente de la gente desde entonces.

La era de la manipulación…

La publicidad subliminal -colocar imágenes fugaces u ocultas en los contenidos comerciales con la esperanza de que los espectadores las procesen inconscientemente- no funciona. Investigaciones recientes sugieren que los consumidores a veces responden de forma no consciente a señales que no saben que están ahí. La exposición subliminal a la marca Apple parece hacer que la gente sea más “creativa” que si se expone a la marca IBM, por ejemplo.
Pero los estímulos extremadamente breves que los consumidores no son conscientes de que están viendo siguen siendo poco probables que les den ganas de ir de compras. Probablemente no sienta el impulso de comprar una botella de Absolut ahora mismo, aunque el chiste del anuncio de arriba sea que las palabras “Absolut Vodka” están escondidas en los cubitos de hielo (haga clic para ampliar).
Sin embargo, la gente sigue fascinada por los supuestos mensajes subliminales de los anuncios, aunque si algo es realmente subliminal no debería poder identificarse, por definición. La mayoría de los anuncios “subliminales” son accidentes felices, o la gente ve lo que quiere ver. Pero algunos parecen ser deliberados, o al menos demasiado buenos para ser verdad.

Seducción subliminal

Como seres humanos, tenemos grandes capacidades para percibir cosas (por ejemplo, para ver cosas que suceden a lo lejos, para oír sonidos a distancia, etc.). Sin embargo, también tenemos limitaciones. Por ejemplo, las águilas pueden ver mucho, mucho mejor que los humanos. Cuando se nos presenta una información que está justo por debajo de nuestra conciencia, pero que llega a nuestro cerebro, se trata de un mensaje subliminal, es decir, la información entra en nuestro sistema y en nuestro cerebro sin que seamos realmente conscientes de ello. Puede que le resulte familiar la idea de los mensajes subliminales en la publicidad, en la que un mensaje se emite tan rápidamente que no “creemos” haberlo visto (que contiene el mensaje que el anunciante quiere que recibamos), sino que nuestro cerebro lo ha procesado. La idea es que respondamos a ese mensaje aunque no nos hayamos dado cuenta de que lo hemos visto.

Mensajes subliminales en la publicidad

En los años 40, los psicólogos empezaron a considerar los estímulos subliminales externos, preguntándose si las cosas que pasan desapercibidas conscientemente para un sujeto pueden afectar a su comportamiento. El tema siguió interesando a los psicólogos hasta la década de 1950.
Por muy interesante que fuera el tema para los psicólogos, resultó aún más intrigante para los publicistas, que vieron la oportunidad de influir en el comportamiento para divertirse y obtener beneficios. En 1957, un publicista llamado James Vicary afirmó que podía aumentar las ventas de las concesiones en los cines mostrando mensajes como “Beba Coca Cola” o “Coma palomitas” durante un fotograma de la película. Vicary afirmó que las ventas de palomitas en el cine aumentaron un 18%, mientras que las de Coca Cola se dispararon un 57%.
Aunque Vicary sólo quería ganar dinero rápido, algunos temían que la técnica pudiera utilizarse para lavar el cerebro. Incluso se pidió a Vicary que probara los mensajes ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y el Congreso. ¿El único resultado? Su mensaje “come palomitas” parecía hacer que el senador Charles Potter quisiera un perrito caliente.

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